EL PESO DEL AGUA

Bien preciado, siempre más escaso, fuente de vida o causa de muerte para los 7/10 de la humanidad.
Unos cuantos números para preparar el terreno: solamente el 3% del agua del planeta es dulce, y la mayoría está concentrada en los glaciares polares. Con esto significa que solo el 1% de la totalidad de agua dulce está a disposición del hombre para su uso. Hoy 1.400 millones de personas sufren por falta de agua potable pero el en 2020 serán 3.600 millones: de aquí a 17 años el triple. Y como si no fuera suficiente solamente el 20% de las aguas de superficie resultan no contaminadas.
Un grifo que gotea cada 5 segundos es igual a un desperdicio de 2.000 litros en un año. Un lavavajillas consuma de 80 a 120 lt. de agua. Según estudios muy serios un consumo más atento de agua en cada casa o establecimiento permitiría a naciones enteras de satisfacer su necesidad de agua.
Por otro lado la escasez ha disparado la fantasía y la oportunidad de negocio de empresas e impredendores.
Algunos restaurantes valorizan su utilización en la comida presentando una carta de aguas minerales. Agua con gas para los aperitivos, para estimular el apetito; agua oligomineral con majares refinados, para no alterar el sabor; agua mineral de burbuja fina, sabrosa, para las carnes y agua natural para el pescado.
Los diseñadores industriales han prestado su genio al packaging de botellas que comienzan a ser objeto de colección: Ross Lovegrove firma la botella de Ty Nant, la San Bernardo ha fichado Giugiaro, la Font Vella renueva etiqueta gracias a Jordi Labanda y la histórica Evian después de haberle dedicado al nuevo milenio una botella en forma de gota, se ha decantado por los desfiles de moda donde ha personalizado las botella utilizadas para los desfiles de los mejores diseñadores de moda del mundo.
Pero el agua dulce es también un grandísimo negocio: Eycam Perrier, la división de agua mineral embotellada de Nestlé en España, facturó el año 2002 6.000 millones de pesetas (36,06 millones de euros), lo que supone un incremento del 25 por ciento respecto al ejercicio anterior.
Pero atención: el agua puede ser un negocio muy rentable pero sobretodo es un derecho, porqué indispensable para la vida. Así que como la comida, el agua no es un capricho sino una necesidad. Y el hecho de que alguien esté dispuesto a gastarse 12 euros en una botella de agua de glaciar no quita de que un niño en Africa pueda recibir el agua para su sustento gratuitamente.
Unos cuantos números para preparar el terreno: solamente el 3% del agua del planeta es dulce, y la mayoría está concentrada en los glaciares polares. Con esto significa que solo el 1% de la totalidad de agua dulce está a disposición del hombre para su uso. Hoy 1.400 millones de personas sufren por falta de agua potable pero el en 2020 serán 3.600 millones: de aquí a 17 años el triple. Y como si no fuera suficiente solamente el 20% de las aguas de superficie resultan no contaminadas.
Un grifo que gotea cada 5 segundos es igual a un desperdicio de 2.000 litros en un año. Un lavavajillas consuma de 80 a 120 lt. de agua. Según estudios muy serios un consumo más atento de agua en cada casa o establecimiento permitiría a naciones enteras de satisfacer su necesidad de agua.
Por otro lado la escasez ha disparado la fantasía y la oportunidad de negocio de empresas e impredendores.
Algunos restaurantes valorizan su utilización en la comida presentando una carta de aguas minerales. Agua con gas para los aperitivos, para estimular el apetito; agua oligomineral con majares refinados, para no alterar el sabor; agua mineral de burbuja fina, sabrosa, para las carnes y agua natural para el pescado.
Los diseñadores industriales han prestado su genio al packaging de botellas que comienzan a ser objeto de colección: Ross Lovegrove firma la botella de Ty Nant, la San Bernardo ha fichado Giugiaro, la Font Vella renueva etiqueta gracias a Jordi Labanda y la histórica Evian después de haberle dedicado al nuevo milenio una botella en forma de gota, se ha decantado por los desfiles de moda donde ha personalizado las botella utilizadas para los desfiles de los mejores diseñadores de moda del mundo.
Pero el agua dulce es también un grandísimo negocio: Eycam Perrier, la división de agua mineral embotellada de Nestlé en España, facturó el año 2002 6.000 millones de pesetas (36,06 millones de euros), lo que supone un incremento del 25 por ciento respecto al ejercicio anterior.
Pero atención: el agua puede ser un negocio muy rentable pero sobretodo es un derecho, porqué indispensable para la vida. Así que como la comida, el agua no es un capricho sino una necesidad. Y el hecho de que alguien esté dispuesto a gastarse 12 euros en una botella de agua de glaciar no quita de que un niño en Africa pueda recibir el agua para su sustento gratuitamente.

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