Beato...cappuccino!
Perdonadme el juego de palabras, pero el asunto va exactamente de esto: un beato y su relación con el cappuccino.Entre los Beatos que el 27 de abril de 2005 el Papa Juan Pablo II ha proclamado, se encuentra el fraile capuchino Marco d´Aviano, nacido en 1631 en provincia de Pordenone, Italia. Esta épica figura de religioso fue místico, predicador y taumaturgo. Su increíble historia dio un giro cuando en 1676, ya consagrado en los votos, curó una monja paralítica desde hacía más de trece años. A partir del milagro su fama de predicador a menudo seguida de milagrosas curaciones se difundió en toda Europa. Ilustres personajes de la historia pidieron su consejo y estrechó fuertes lazos de amistad con el emperador Leopoldo I. Su cita con la historia hubo lugar en Viena, donde fue enviado por el entonces Papa Innocenzo XI bajo presión de Leopoldo como mediador en una ciudad que iba a ser asediada por los turcos. Marco, gracias a su inestimable postura diplomática, organizó las tropas cristianas, participó activamente en la liberación de Viena y salvó según muchos históricos, el Occidente de la amenaza otomana.
Murió asistido por el emperador en persona y su tumba, en la Cripta de los Capuchinos en Viena, aún hoy es lugar de peregrinación.
Pero su historia tiene un curioso apéndice dulce.
Los turcos del asedio vienés dejaron como botín de guerra una, por aquel entonces, exótica mezcla de café. En señal de festejo por la victoria los pasteleros vieneses mezclaron la “infiel” infusión con leche y nata típicos de Viena. Y el nuevo brebaje, semejante en los colores a las túnicas del fraile Marco, tomó nombre de su orden: cappuccino.
Y según cuenta la leyenda, los pasteleros austríacos amasaron con mantequilla y harina unos pequeños dulces con dos cuernos a imitación de la medialuna de los escudos musulmanes.
Una historia con un dulce final, Occidente permanecía cristiano y en su honor nacía el desayuno.

0 Comments:
Publicar un comentario en la entrada
<< Home